La Travesía del Desierto

 In Reflexiones


¿Por qué esa necesidad de hablar? de dar nuestra opinión, de gritar incluso, de hacernos notar, de no pasar desapercibidos, de no ser invisibles… ¿por qué?
¿Nos sentimos solos? ¿Abandonados? ¿Olvidados? ¿Que no somos importantes de verdad para nadie, tal y como nos hace pensar nuestra cabeza que debería ser?
¿Qué es lo que nos pasa?
¿Cuándo dejamos de creer?
¿Cuándo sucedió?
¿En nuestra infancia? ¿en la adolescencia? ¿O fue más adelante? ¿En qué momento sucedió?
¿Tal vez sucedió, cuando nos sentirnos maltratados al no recibir la atención esperada?
¿En que momento de nuestras vidas sucede y por qué?
¿En que momento sentimos que caminamos perdidos en el desierto?
¿Y como podemos volver a recuperar la fe perdida en nosotros, en los demás, en Dios?
¿Por qué esta alarmante falta de Paz?
¿Cuánto ha de durar? ¿40 días? ¿40 años? ¿40 vidas?
¿Cuánto?
Hace tiempo que la humanidad se comporta como un barco sin timón, un barco que viaja a la deriva.
Necesitamos un Sol que alumbre nuestros días, una Luna y unas estrellas que alumbren nuestras noches, ¿pero que hacer cuando las nubes no permiten que las veamos? ¿Qué es lo que nos permite sentirnos seguros en la noche más oscura? La fe de que volveremos de nuevo a ver las estrellas, la fe en que las nubes pasarán.
Y ¿Dónde está ahora nuestra fe? ¿Por qué cada vez es más difícil tener fe? ¿Por qué es tan difícil creer?
Demasiadas mentiras…
Muchas palabras y pocas obras
Mucho dolor
Y tanta soledad…
Cuantas más personas hay en el mundo, mayor es la soledad que se siente. Cuantas más distracciones, más tenemos la sensación de estar perdidos. Muchos estímulos sólo evitan el poder concentrarse en las cosas importantes.
Y hay nace la duda y la duda siempre mata.
Larga travesía y no se ve el final.
¿Y si no hubiera final? Toda la atención puesta en ello y perdemos la capacidad de vivir el presente. ¿Y si fuera el presente, ese final buscado, ese final soñado? ¿Y si el presente está condicionado por esa falta de atención en él, por no prestar la atención más que en un final que no llega y no sabemos cuándo y cómo será?
La Vida está diseñada para ser vivida y no para ser pensada.
La Vida está diseñada para que estemos presentes en ella y no ausentes,
¿Por qué? si no, ¿qué sentido tendría? Qué locura, ¿no?
No vemos, no escuchamos y sólo hablamos y cuando hablamos, no escuchamos lo que decimos, así que ves a saber que es lo que decimos.
Así que vamos sembrando una sin razón tras otra.
Y a cada nueva siembra, más perdidos nos sentimos, sin darnos cuenta, que nosotros mismo somos la causa de la desorientación.
Tenemos que volver a recuperar la capacidad, de respirar, de meditar, de escuchar y de escucharnos, y sobre todo de estar en silencio.
Nuestro juicio está en juego.
B.S.K.

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